Jueves, 23 de Noviembre del 2017


Autoridades refuerzan seguridad en Jerusalén tras ataque contra policías

Publicado el 15/07/17

Jerusalén, jul. 15. Las fuerzas de seguridad cerraron partes de la ciudad vieja de Jerusalén este sábado, un día después del ataque que dejó dos policías muertos y avivó las tensiones entre israelíes y palestinos.

Tres árabes israelíes mataron el viernes a tiros a dos policías en el casco antiguo de Jersualén, situado en el sector oriental de la ciudad ocupado y anexado por Israel, antes de huir a la cercana Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar santo del islam, donde los abatió la policía.

A raíz del ataque, las autoridades israelíes tomaron la decisión excepcional de cerrar la mezquita de Al Aqsa, situada en esa explanada, a los fieles que acudían a las oraciones del viernes, provocando el enfado de los musulmanes y los jordanos, que gestionan el lugar.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, indicó el viernes que la explanada, conocida como Monte del Templo para los israelíes, permanecerá cerrar al menos hasta el domingo por motivos de seguridad.

Este sábado, las autoridades instalaron barreras para impedir que los coches y los peatones se acercaran a la puerta de Damasco, la principal vía de acceso de los palestinos a la ciudad vieja de Jerusalén. Sólo los residentes de la zona con documentos de identidad pudieron ingresar.

Unos 20 árabes esperaban ante una barrera policial cerca de la puerta de Damasco. “Esto no es seguridad. Es un castigo”, dijo Bader Jweihan, un contable de 53 años, al que no dejaron entrar en la zona donde se encuentra su lugar de trabajo. “Quieren castigar a los ciudadanos árabes de Jerusalén.”

Musa Abdelmenam Qusam, de 73 años, recibía la ayuda de uno de sus nietos mientras caminaba con un bastón e intentaba pasar la barrera policial.

Este dueño de una librería en la ciudad vieja aseguró que suele rezar cada día en Al Aqsa. “Esa mezquita no es sólo para los musulmanes, también vienen turistas”, dijo después de que le negaran la entrada. “Esta ciudad es para todo el mundo. Debe abrirse”.

La puerta de Jaffa sí permaneció abierta bajo una intensa vigilancia policial.

En la puerta de los Leones, en el lugar donde ocurrió el ataque del viernes, la policía controlaba los documentos de identidad.

Netanyahu dio instrucciones para “reforzar de forma significativa los dispositivos de seguridad en torno a las vías de acceso al Monte del Templo”.

A raíz de anteriores ataques, los responsables israelíes habían sugerido la posibilidad de instalar cámaras de seguridad adicionales y detectores de metales para impedir la introducción de armas de fuego en el recinto religioso.

Pero, según los medios, Jordania vetó esas medidas.

Críticas jordanas

Netanyahu rechazó las críticas de Ammán sobre el cierre de la Explanada. “En lugar de denunciar el ataque terrorista, Jordania ha decidido atacar a Israel. Sería apropiado que todas las partes implicadas, incluida Jordania, den muestras de contención y eviten encender el ambiente”, dijo el primer ministro, citado por responsables.

Jordania y las autoridades palestinas en Ramala, en Cisjordania ocupada, pidieron una “reapertura inmediata” de la Explanada.

Tras el ataque del viernes, el primer ministro israelí repitió su intención de preservar el ‘statu quo’ en vigor desde hace varias décadas en el lugar sagrado. Según éste, los judíos tienen permiso para visitar la Explanada, pero no para rezar allí.

Netanyahu también mantuvo una conversación telefónica con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, un hecho inusual tras la suspensión de las negociaciones de paz en 2014.

El líder palestino condenó el ataque contra los policías israelíes y rechazó “todo acto de violencia”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, alertó por su parte sobre un posible estallido de violencia. Tras condenar el ataque, pidió a todos que actuaran “de forma responsable para evitar una escalada”.

Desde octubre de 2015, la ola de violencia en Israel y en los Territorios Palestinos se cobró la vida de 281 palestinos, 44 israelíes, dos estadounidenses, dos jordanos, un eritreo, un sudanés y una británica, según un recuento de la AFP. Los actos violentos se habían reducido drásticamente en los últimos meses anteriores al atentado del viernes.

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