Bogotá, 03 de Marzo del 2026 -. El uso de servicios de almacenamiento en la nube se ha vuelto una práctica cotidiana en América Latina, sin embargo, esta adopción acelerada no siempre viene acompañada de políticas claras ni de una cultura organizacional sólida en materia de ciberseguridad: un estudio de Kaspersky revela que hoy, 57% de los colombianos utiliza cuentas personales para almacenar en la nube archivos relacionados con su trabajo, cifra preocupante si se considera que 41% no sabe que ésta debe protegerse o cree que no es necesario.
El almacenamiento de información corporativa en servicios de nube personales representa un riesgo significativo para las empresas, ya que expone datos sensibles a entornos fuera del control de los equipos de TI y de las políticas internas de seguridad. Esta práctica incrementa la probabilidad de filtraciones de información, accesos no autorizados y pérdida de datos críticos, además de dificultar el cumplimiento de normativas de privacidad y protección de datos.
Asimismo, el uso de cuentas personales para almacenar o compartir información limita la capacidad de las empresas para monitorear, auditar y responder de manera oportuna ante incidentes de ciberseguridad. A diferencia de las plataformas de almacenamiento en la nube corporativa —que cuentan con controles de acceso, trazabilidad y políticas de seguridad definidas— las cuentas personales quedan fuera del perímetro de protección organizacional, lo que puede derivar en impactos operativos, financieros y reputacionales.
Esta realidad enfrenta a los responsables de seguridad de las empresas al gran desafío de concientizar y educar a sus colaboradores, sobre los riesgos de almacenar información sensible en servicios de nube y en el llamado Shadow IT que es la práctica de los empleados de usar plataformas no autorizadas por el departamento de TI para almacenar o compartir información corporativa sensible.
“Cuando la información corporativa se almacena en cuentas personales fuera del entorno administrado por la organización, el riesgo no es solo técnico, es estructural. La empresa pierde visibilidad sobre dónde residen sus datos, quién accede a ellos y bajo qué condiciones se comparten. Esa falta de trazabilidad debilita los controles, complica el cumplimiento regulatorio y amplifica el impacto potencial de cualquier incidente. La transformación digital no puede avanzar sin una estrategia clara de gobierno de la información que combine tecnología, políticas internas y una cultura sólida de protección de datos”, explica Daniela Álvarez de Lugo, gerente general para la región Norte de América Latina en Kaspersky.
