Sábado, 7 de Marzo del 2026
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La guerra contra Irán lastra la economía de Alemania

Publicado el 07/03/26

Cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán, la reacción no se hizo esperar. Desde entonces, el régimen iraní dispara a ciegas, atacando objetivos militares y civiles en sus países vecinos.

Además, Irán ya no quiere que ningún barco pase por sus costas. El estrecho de Ormuz, ese cuello de botella en el Golfo Pérsico por el que se transporta diariamente el 20 por ciento del petróleo comercializado a nivel mundial, está prácticamente bloqueado.

El precio del petróleo subió inmediatamente tras el ataque. También en las gasolineras alemanas se dispararon los precios de la gasolina y el gasóleo. Dependiendo de la región, la gasolina súper llegó a costar hasta 2,50 euros por litro. El precio medio del gasóleo es actualmente de algo más de dos euros, 30 céntimos más que antes del ataque a Irán.

Aumento de los precios de la energía

En el caso del gas natural, hubo subidas de precios aún más extremas luego de que Irán atacara con drones las instalaciones de gas natural licuado (GNL) en Qatar y se detuviera la producción.

Aunque Alemania no importa GNL directamente de Qatar al estar las relaciones de suministro diversificadas, lo que determina los precios es el mercado mayorista europeo, que se basa en la relación entre la oferta disponible a nivel internacional y la demanda actual y prevista.

El aumento de los precios de la energía no solo afecta a los hogares, sino también a la industria, que se enfrenta a unos costes de producción más elevados. Las industrias más afectadas son las que consumen mucha energía, como la química, la siderúrgica, la del vidrio o la del papel, pero también la automovilística y la de ingeniería mecánica.

Golpe para el Gobierno de Merz

La guerra contra Irán pone de manifiesto ante Alemania lo vulnerables que son las economías altamente industrializadas en la era de las crisis globales.

Los economistas alemanes también lo ven así. Veronika Grimm, una de las cinco expertas que asesoran al Gobierno de Alemania en materia económica, advierte del aumento de los riesgos de inflación y de la mayor incertidumbre en materia de inversiones. “Debemos prepararnos para una fase prolongada de mayor incertidumbre”, comentó Grimm a la Redacción Red Alemania (RND).

Desde hace diez meses, gobierna el país una coalición formada por los partidos democristianos CDU/CSU y el socialdemócrata SPD. El canciller, Friedrich Merz (CDU), prometió durante la campaña electoral y al asumir el cargo que la reactivación de la economía alemana sería su máxima prioridad. Pero la recuperación se hace esperar. El pequeño repunte que experimentó Alemania a principios de año podría verse frustrado.

Veneno para la economía

Los precios de la energía en Alemania ya han aumentado enormemente desde la invasión rusa de Ucrania. El continuo aumento de los precios, las cadenas de suministro que se tambalean y la incertidumbre global adicional son como un veneno para la economía alemana.

La economista Grimm exige que se haga más resistente el suministro energético de Europa mediante cadenas de suministro diversificadas, almacenes bien surtidos, una adquisición europea coordinada y una expansión acelerada del suministro energético propio.

Freno para el transporte y la aviación

Además de la crisis energética, la guerra contra Irán supone un nuevo obstáculo, sobre todo para el sector del transporte.

Las navieras alemanas también tienen que rodear el Golfo Pérsico, lo que retrasa las cadenas de suministro globales y, por lo tanto, afecta a la seguridad del abastecimiento. Las primas de los seguros para el transporte marítimo aumentan, al igual que los costes del combustible. El espacio aéreo sobre los países del Golfo está parcialmente cerrado. Las aerolíneas deben desviar sus rutas a gran escala. Esto no solo alarga los tiempos de viaje, sino que también aumenta los costos del queroseno.

Cada día que suben los precios de la energía, aumenta el riesgo de que vuelva a crecer la inflación. Las empresas se ven obligadas a repercutir los costes subiendo los precios de sus productos. Cuando el costo de la vida aumenta, los consumidores pierden poder adquisitivo, lo que se nota en el mercado interno. A nivel internacional, Alemania se vuelve menos competitiva con productos caros. Para una nación exportadora, esto supone otro gran problema.

Aunque los políticos son conscientes de los problemas, la respuesta política ha sido hasta ahora moderada. La ministra de Economía y Energía, Katherina Reiche (CDU), ha creado un grupo de trabajo encargado de analizar la situación a diario y preparar posibles medidas.

Rechazo a frenar el precio de la gasolina

Hasta ahora, el Gobierno se ha negado a intervenir directamente en la evolución de los precios en las gasolineras. Probablemente también porque, en 2022, un descuento en el precio del combustible solo tuvo un efecto limitado. La Oficina Federal de Carteles debe ahora examinar si las empresas petroleras están aprovechando la crisis actual para aplicar precios excesivos.

El hecho es que el Gobierno obtiene grandes beneficios gracias a los elevados precios del combustible. Casi la mitad de lo que pagan los clientes en las gasolineras va a parar a las arcas del Estado a través de diversos impuestos.

El Gobierno federal se esfuerza por transmitir estabilidad en tiempos de crisis y se hace referencia a las medidas de alivio ya aplicadas antes para frenar los precios de la energía: la reducción del impuesto sobre la electricidad para las empresas y la supresión de diversos gravámenes. En un momento de incertidumbre global, Alemania parece menos resistente a la crisis de lo que debería ser.

(mn/ms)

fuente: DW



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