Herbalife, 31 de Marzo del 2026.- Los Estados Unidos de América anunció recientemente una reformulación profunda de sus directrices alimentarias para el período 2025–2030. El nuevo enfoque anunciado incluye retomar el concepto de la pirámide alimentaria, con una estructura y una filosofía diferentes a las que orientaron la nutrición en las últimas décadas.
El modelo presentado es una pirámide invertida, en la que los alimentos ubicados en la parte superior —la zona más ancha del triángulo— se consumen en mayor cantidad, mientras que los de la base pasan a ser limitados. Se trata de una inversión del modelo clásico de 1992, que colocaba a los granos y carbohidratos como base de la alimentación diaria, y que ahora da mayor prioridad a la ingesta de proteínas.
En cambio, los carbohidratos refinados y los almidones, que antes ocupaban la base de la alimentación, pasan a tener un espacio reducido.
Otro punto relevante es el fin de la llamada “guerra contra las grasas”. Los lácteos enteros y las grasas naturales —como el aceite de oliva y el aguacate— dejan de ser vistos como villanos. Las grasas saturadas, que durante décadas fueron tratadas de forma simplista como perjudiciales, comienzan a evaluarse dentro del contexto del alimento y del patrón alimentario en su conjunto, siempre que se respeten los límites recomendados, que siguen en torno al 10 % de la ingesta calórica total.
El azúcar añadido pasa a estar fuertemente restringido, especialmente en niños pequeños, con límites también muy reducidos para adultos. Las dietas de menor carga glucémica se mencionan como una estrategia válida para personas con obesidad, diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas.
Aunque sea objeto de debate, según Viuniski, muchos de los cambios en las nuevas directrices tienen sentido, ya que se basan en evidencias. “La literatura científica actual respalda el aumento del consumo de proteínas y fibras, la reducción de los carbohidratos simples y la reevaluación del papel de las grasas naturales, especialmente cuando se habla de la prevención de la obesidad, la diabetes tipo 2, la sarcopenia y el deterioro funcional“, explica el nutriólogo.
