El Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi comenzó su andadura en el 2017, enfocado en programar películas vinculadas estrechamente con la literatura y la historia y con la voluntad de reivindicar la cultura popular en el marco de la fiesta más emblemática de Catalunya. Aquella primera edición, celebrada entre el 21 y el 28 de abril en los cines Verdi de Gràcia y con José María Aresté como director, contó con un invitado de honor, el actor estadounidense Richard Gere, que también acudió a la cita del 2025.
Desde entonces, el BCN Film Fest, como se conoce coloquialmente al festival, ha crecido en popularidad y prestigio, consolidándose como un evento clave en la agenda cultural de la capital catalana, gracias a una programación atractiva que ha seducido al público de la ciudad y que congrega cada año a invitados tanto nacionales como internacionales. Por la alfombra roja de los Verdi han desfilado este tiempo estrellas de la talla de Susan Sarandon, Ralph Fiennes, Johnny Depp, Jeremy Irons, Isabelle Huppert, Meg Ryan, Omar Sy, Richard Linklater, Oliver Stone o Wim Wenders. Este 2026 será el turno del actor estadounidense Willem Dafoe, que vendrá a presentar El anfitrión, una película dirigida por el español Miguel Ángel Jiménez en la que da vida a un magnate griego al estilo de Aristóteles Onassis. “Dafoe será el anfitrión ideal”, declara sonriente Conxita Casanovas, directora artística del BCN Film Fest desde noviembre del 2018.
La película que dará el pistoletazo de salida a nueve días de cine, coloquios y presentaciones de libros, entre otras actividades, es Viaje al país de los blancos, dirigida por el debutante Dani Sancho y basada en la historia real de Ousman Umar, un joven ghanés que abandona su aldea para intentar una nueva vida en Barcelona. El propio Umar, al lado de Emma Vilarasau i Jordi Bosch pasarán por la alfombra roja. “El festival tendrá una energía ya desde el primer día, lo que le dará un carácter muy espumoso”, augura Casanovas, quien destaca que esta edición “tendrá un encanto especial porque se juntan muchos aniversarios”.
De los diez del certamen, pasando por el centenario de los cines Verdi –su sede oficial– a los setenta de Encadenados, obra maestra de Alfred Hitchcock que además es la imagen del cartel de esta edición con Cary Grant e Ingrid Bergman fundidos en un abrazo, a los 45 de El crack, de José Luis Garci. El veterano realizador español recibirá el premio de honor y protagonizará un coloquio con el público “que será una clase magistral”. Casanovas confía que este año “se vea más que nunca que cada vez generamos más interés. La gente se avanza para preguntar cuándo salen las entradas, qué programamos o quién vendrá y tengo la sensación de que subiremos un grado más. Se notará que con 90 películas que forman parte de un gran cartel que mezcla drama y comedia, el festival crece de forma proporcionada”.
Entre los títulos programados de una sección oficial de diversidad temática y mirada autoral destacan Primavera, La isla de Amrum, Magallanes, Todo lo que no vemos, Hermanos, Por qué no escribo nada, Unidentified o Los mejores años de nuestra vida, el documental de los Hombres G. “En el BCN Film Fest el arte no tiene fronteras, es algo que descubrimos edición tras edición”, explica Casanovas, periodista y crítica de cine que ha desarrollado su carrera en Radio Nacional de España. “Hay un público que quiere saber más cosas de Caravaggio, al que le interesará hacer el viaje de Magallanes o recuperar la figura de Carmen Laforet. El público del festival no solo quiere ir al cine a divertirse sino también a hallar cosas que culturalmente le aporten algo”.
Considera que el BCN Film Fest es una “marca acreditada”, está en un “momento dulce” y que, de alguna manera, “se beneficia del optimismo que envuelve el cine estos días porque todo son buenas noticias: recuperamos la taquilla y entramos con fuerza en el festival de Cannes”. E incide en la notoriedad de un evento que el año pasado superó los 24.000 asistentes, un 20% más que la edición anterior. “Cada vez tenemos más películas inscritas, más propuestas. Vamos incorporando novedades. Se trata de tener ambición de la buena y seguir puliendo cosas. Y estamos en un buen momento –prosigue– para seguir reforzando la relación con Barcelona y la literatura, para mí las dos prioridades que debe tener el festival”, esgrime. A las secciones que integran la oficial, Zona Oberta, Imprescincibles, Cinema amb Gràcia, Art al cinema, Asian women by Cineasia, Anime day, Cinema al plat y Nous talents, la novedad de este 2026 es Made in Barcelona, “que nos dará oportunidad de aportar otras miradas de la ciudad”. La sección se inaugura con el thriller A tiro limpio (Francisco Pérez-Dolz, 1964).
Casanovas pone en valor el “poder del cine para aportar luz en la realidad tan dura del mundo en el que vivimos”. “Toca reflexionar, pensar pero también reír”. Y asegura que esta edición “en la que los géneros se rompen un poco”, con un guiño al cine negro como el filme francés de clausura Asesinato en la tercera planta, tendrá “fantasmas muy buenos”. Como el que aparece en la película You found me, comedia fantástica de Alice Vial. El que sale en Duse, de Pietro Marcello, los japoneses de Pálida luz en las colinas, o los que ocuparon los asientos del Verdi en 1926 durante la primera proyección de Los náufragos del destino. Pero también el de Carmen Laforet, el de Vivaldi o el del mismísimo Antonio González El Pescaílla. Lolita, la hija del cantante y guitarrista catalán, presentará Mallorca confidencial en el barrio donde nació su padre. “Creo que pasarán muchas cosas buenas”, aventura.
De cara a los retos que quedan por delante, la máxima responsable del certamen apunta: “Todavía podemos romper muchos techos. Tenemos que seguir trabajando sobre lo que tenemos, pero añadiéndole mucha imaginación porque pienso que el cine ahora requiere imaginación y podemos seguir reinventando de alguna manera el cine y el festival, romper viejas estructuras y tirar por otros caminos sin perdernos”. Casanovas asegura que “siempre hay que intentar innovar” y como “asignatura pendiente” concluye que es la de poder disponer de “un presupuesto más amplio que nos permita hacer más cosas”.
FUENTE: LA VANGUARDIA
