Bogotá, 21 de Julio del 2026.- La disputa entre dos de las bebidas de hidratación más reconocidas del mercado colombiano escaló esta semana a un nuevo nivel. Mediante el Auto 74750 del 8 de julio de 2026, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) ordenó a Quala suspender la fabricación, distribución, publicidad y venta de Hidralyte en su presentación actual, dentro del proceso por presunta competencia desleal promovido por Pisa Farmacéutica, fabricante de Electrolit.
La autoridad consideró que existen elementos suficientes para mantener medidas cautelares orientadas a evitar una posible confusión entre consumidores respecto al origen empresarial de ambos productos. La decisión se fundamenta en las similitudes alegadas por Pisa en aspectos como la forma de la botella, los relieves del envase, el color de la tapa, la combinación cromática y el diseño general de la presentación comercial.
Además de suspender la comercialización, la SIC ordenó retirar del mercado las unidades existentes de Hidralyte, detener las actividades publicitarias y eliminar temporalmente las publicaciones relacionadas con la marca en sitios web y redes sociales mientras avanza el proceso. También exigió informar que Hidralyte no tiene relación empresarial con Electrolit.
Aunque la medida representa una victoria preliminar para Electrolit, no constituye una decisión definitiva sobre el fondo del litigio. El proceso continuará mientras la SIC determina si existió un aprovechamiento indebido de la identidad visual de la marca demandante.
Para el sector del marketing, el caso deja una enseñanza que va más allá del registro de una marca. Las empresas deberían incorporar auditorías de propiedad intelectual desde las primeras etapas del desarrollo de nuevos productos, evaluando no solo nombres y logotipos, sino también el denominado trade dress: la forma del envase, la paleta de colores, las tipografías y demás elementos que conforman la identidad visual. Asimismo, resulta aconsejable realizar estudios de percepción con consumidores y revisiones jurídicas previas al lanzamiento para verificar que la propuesta de diseño sea claramente diferenciable de la competencia. Estas prácticas no solo reducen el riesgo de litigios y sanciones, sino que fortalecen la construcción de marcas auténticas y con identidad propia.