Bogotá, 23 de Septiembre de 2026. – La conquista de lo inútil, el nuevo largometraje documental del director colombiano Carlos Zapata, tuvo su estreno mundial el pasado 20 de septiembre en Cinemaximiliaan, en Bruselas, Bélgica, marcando el primer encuentro de la película con el público y el inicio de su recorrido antes de su estreno digital, previsto para el 15 de octubre de 2026.
La película, que estará disponible a través de la plataforma oficial de Carlos Zapata, zapatathecreator.uscreen.io, es una propuesta híbrida que explora los límites entre la realidad, la ficción, la memoria y la construcción de la verdad a partir de la historia que rodeó la realización de su película TOPOS.
Más que reconstruir unos hechos o establecer una versión definitiva sobre lo ocurrido, La conquista de lo inútil propone una experiencia cinematográfica que cuestiona la manera en que se construyen las narraciones contemporáneas, cómo se transforma la memoria con el paso del tiempo y quién tiene el poder de definir un relato cuando existen múltiples versiones de una misma historia.
La película tiene su origen durante el proceso de TOPOS. Como parte de su preparación, un grupo de niños provenientes de entornos vulnerables pasó varios meses en entrenamiento actoral con un propósito común: prepararse para interpretar una historia profundamente ligada a sus propias realidades y cumplir el sueño de aparecer en una película.
Mientras la ficción tomaba forma frente a la cámara, el proceso creativo fue atravesado por una serie de acontecimientos que terminaron modificando el destino del proyecto y la vida personal y profesional de su director.
Tras las acusaciones que marcaron un punto de inflexión en su trayectoria, Carlos Zapata abandonó Colombia y permaneció durante años alejado de la industria cinematográfica. Desde el exilio, La conquista de lo inútil regresa a las imágenes, recuerdos y fragmentos de aquella experiencia utilizando un lenguaje que combina documental, ensayo cinematográfico, representación y reconstrucción.
Zapata no aparece ante la cámara para contar directamente su propia historia. En su lugar, un intérprete francés presta su voz y su cuerpo para representarlo, mientras el rostro del director desaparece simbólicamente detrás de una figura geométrica.
Esta decisión convierte la representación en uno de los ejes centrales de la película y abre preguntas que trascienden su experiencia particular: ¿qué ocurre cuando una persona pierde el control sobre su propia imagen? ¿Quién tiene derecho a contar una historia? ¿Cómo se construyen las verdades colectivas? ¿Qué papel desempeñan el cine, la memoria y el imaginario social en la manera en que entendemos los acontecimientos?
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, La conquista de lo inútil invita al espectador a habitar ese territorio ambiguo en el que conviven memoria, acusación, ficción y representación. La película entiende el cine no como un mecanismo para dictar una verdad definitiva, sino como un espacio desde el cual observar las múltiples formas en que una historia puede ser contada, recordada e interpretada.
Con una propuesta visual y narrativa que combina autobiografía, documental, cine ensayo, archivo y recursos performáticos, el largometraje se convierte también en una reflexión sobre el poder de las imágenes y sobre la manera en que los relatos públicos pueden terminar moldeando la identidad de quienes los protagonizan.
Para Zapata, el estreno mundial en Bruselas representó el cierre de un largo proceso creativo y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva conversación con los espectadores que continuará con el lanzamiento digital de la película.