Bogotá, 24 de Septiembre del 2026. – En los últimos años, los péptidos han despertado un enorme interés en conversaciones sobre bienestar, control de peso y longevidad, “pero la conversación no debe comenzar con cuál debo usar, sino con el análisis de cada situación personal”, advierte el Dr. Naim Dahdah, médico internista y fundador de D-Clinik.
“Los síntomas, antecedentes, medicamentos, objetivos y, cuando corresponde, los resultados de laboratorio. Alguien que busca mejorar su energía, controlar su peso o sentirse mejor, necesita primero comprender qué está ocurriendo. Solo entonces podemos hablar de opciones y valorar sus posibles beneficios y riesgos”, añade el experto en longevidad.
Al Dr. Dahdah le entusiasma que las personas quieran conocer los últimos avances de la medicina, pero considera “esencial” distinguir entre un tratamiento respaldado por estudios clínicos y una promesa que se ha vuelto popular en redes sociales.
“Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos, los componentes que forman las proteínas. Algunos existen naturalmente en nuestro cuerpo; otros se desarrollan como medicamentos. La palabra péptido describe su estructura, pero no nos dice, por sí sola, qué hace una sustancia ni si es adecuada para un paciente”, explica.
Pone como ejemplos la semaglutida y la tirzepatida, medicamentos que actúan sobre vías hormonales relacionadas con el apetito y el metabolismo. Existen productos aprobados para indicaciones específicas, entre ellas la diabetes tipo 2 o el control crónico del peso en determinados pacientes.
“Su uso requiere una evaluación médica, porque pueden tener efectos adversos y no son apropiados para todo el mundo”, indica.
Otro ejemplo es la tesamorelina, con una indicación mucho más limitada: reducir el exceso de grasa abdominal en adultos con VIH y lipodistrofia.
“Mencionarla ayuda a entender un punto importante: que un péptido tenga una aplicación médica comprobada no significa que sirva para cualquier objetivo de pérdida de peso o longevidad”, apunta el médico.
Otro tema importante es la conversación pública sobre sustancias como BPC-157, promocionada en internet para la recuperación de lesiones.
“En este caso, las afirmaciones comerciales han avanzado más rápido que la evidencia clínica en personas. No recomiendo que alguien interprete su popularidad como prueba de eficacia o seguridad, ni que compre productos etiquetados ‘solo para investigación’, para utilizarlos por su cuenta”, alerta el Dr.
Y finalmente recuerda que lo mismo sucede con la longevidad: “La investigación continúa avanzando, pero hoy no existe un péptido que haya demostrado detener el envejecimiento. Para ayudar a una persona a vivir más años con mejor salud, seguimos necesitando una base sólida de alimentación, actividad física, sueño, salud metabólica y prevención de enfermedades”.
La pregunta más importante nunca será qué tratamiento está de moda, sino cuál tiene sentido para la salud de cada paciente.
El Dr. Naim Dahdah es médico internista, experto en medicina de antienvejecimiento y fundador de D-Clinik en Miami. @drnaimdahdah.