Bogotá, 29 de Septiembre del 2026.- La definición del cronograma de estandarización de Open Finance en Colombia pone el foco en la preparación tecnológica de las entidades financieras. Tras el cierre, el 15 de septiembre de 2026, del plazo para presentar comentarios a la propuesta de cronograma de la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), la atención se centra ahora en la versión definitiva del calendario, que marcará el siguiente paso en la implementación del marco regulatorio.
La propuesta de cronograma da continuidad al Decreto 0368 del 7 de abril de 2026, que estableció el carácter obligatorio del Sistema de Finanzas Abiertas en el país. La norma dispone que las entidades sujetas a ella habiliten el acceso a los datos de cada categoría dentro de los 12 meses siguientes a la expedición de los respectivos estándares, con posibilidad de prórroga. En este contexto, la infraestructura de APIs asume un papel central en la construcción del ecosistema, al facilitar la conexión entre los participantes y el intercambio seguro de datos.
“Para cumplir con estas exigencias, la preparación tecnológica requiere una arquitectura capaz de controlar los accesos, cumplir con los requisitos de seguridad y gestionar todo el ciclo de vida de las APIs, desde su puesta a disposición hasta su actualización”, afirma José Gómez Amador, Regional Business Manager de Sensedia, multinacional de tecnología con experiencia en Open Finance en países como Brasil y Chile.
Las experiencias de otros mercados de América Latina permiten dimensionar la rapidez con la que Open Finance puede pasar del marco regulatorio a una operación a gran escala. En Brasil, transcurrieron cerca de 15 meses entre la publicación del marco normativo, en mayo de 2020, y el inicio del intercambio de datos de clientes, en agosto de 2021. Para 2025, cinco años después de la regulación, Open Finance ya sumaba 65 millones de cuentas conectadas al sistema, según datos del Banco Central.
En Chile, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), reguladora del sector financiero, publicó en junio de 2026 las especificaciones técnicas para el Sistema de Finanzas Abiertas, previsto en la Ley Fintec. Con la entrada en vigor de la norma prevista para julio de 2027, la preparación de los participantes abarca requisitos de interoperabilidad, seguridad y gestión de consentimientos, lo que refuerza la importancia de desarrollar y probar las integraciones antes de iniciar la operación.
En Colombia, la definición gradual de los estándares permite que las entidades comiencen desde ahora a diagnosticar sus sistemas y planificar las integraciones. Según Sensedia, las decisiones relacionadas con la arquitectura, la seguridad y la gobernanza de APIs requieren tiempo para su implementación, validación y pruebas. Anticiparse en estos frentes permitirá incorporar los requisitos a medida que sean definidos y, al mismo tiempo, sentar las bases para desarrollar nuevas alianzas y servicios.
“Open Finance representa un cambio en la propia arquitectura del sector financiero. La discusión deja de centrarse únicamente en el intercambio de datos y pasa a abordar cómo se conectarán las entidades, cómo gobernarán esas conexiones y cómo crearán nuevos servicios a partir de ellas”, afirma João Ricardo de Almeida, Head de Open Finance LATAM de Sensedia.
Otro elemento importante de esta transformación es la evolución de los pagos inmediatos en Colombia. La consolidación de Bre-B, desarrollado por el Banco de la República, amplía las posibilidades de integración entre entidades y servicios digitales. Según Sensedia, la combinación de esta infraestructura de pagos con Open Finance puede dar lugar a nuevas experiencias financieras basadas en el uso autorizado de datos y en APIs.
En este escenario, la gobernanza se convierte, según la compañía, en uno de los principales desafíos. Las entidades no solo deben poner sus APIs a disposición, sino también establecer mecanismos para identificar y controlar quién accede a los datos, monitorear las integraciones y asegurar que los terceros cumplan con los requisitos establecidos para operar dentro del ecosistema.
“Iniciar la preparación ahora les da a las entidades más tiempo para probar integraciones y desarrollar nuevos servicios. Una arquitectura que permita reutilizar APIs e incorporar nuevos aliados crea las condiciones para transformar la adecuación regulatoria en capacidad de innovación”, concluye Almeida.