Bogotá, 05 de Octubre de 2026. – Miami fue el lugar escogido para que Cristian Martínez y Astrid S. Bonivento desarrollaran este interesante mundo donde se dan cita la creatividad, la arquitectura, la luz, la elegancia, el diseño y el confort, orquestados por el buen gusto. Una compañía de origen colombiano con visión internacional tejida en pareja. Detrás de cámaras, estos profesionales talentosos son mucho más que socios de negocios; son una dupla creativa del mundo textil, los negocios y la estética refinada.
Más allá de las telas y la luz: el arte de vestir los espacios con alta costura
Originarios de Colombia —tierra de texturas vibrantes y calidez humana—, trajeron hace ya casi tres años consigo una sensibilidad única para leer los espacios. La visión de crear Cortinato Miami nació de esa complicidad natural como pareja, fusionando la perspicacia comercial con un gusto impecable por el diseño de autor y cortinas que embellecen mansiones administrando la luz dorada del sur de la Florida.
Esto nos contaron en la Ciudad Mágica Cristian y Astrid sobre Cortinato Miami (al mismo tiempo estando atentos porque ya Lorenzo empezaba a salir de la siesta).
El mercado de Miami y el arte de vestir las ventanas
Elegir Miami no fue casualidad. La ciudad se ha consolidado como el epicentro mundial del diseño contemporáneo, un lienzo en blanco donde la majestuosidad de la arquitectura moderna exige una respuesta a su altura. “¿Por qué estas ventanas?”, nos explican. “Porque en este entorno, la ventana no es un simple elemento divisorio; es el umbral por donde entra la luz y la administramos en sus diferentes horas del día, incluso, cuando el sol se ha ocultado, un recurso vivo que requiere maestría para ser dominado”.
Hoy en día, el mercado de las cortinas ha evolucionado hacia lo que ellos denominan alta costura para el hogar. Ya no se trata únicamente de telas, sino de una experiencia sensorial donde convergen la eficiencia energética, la tecnología de punta y el diseño textil más exclusivo. Sus creaciones están destinadas a clientes sofisticados que buscan el romanticismo y la elegancia en cada rincón, logrando espacios profundamente acogedores y sobrios.
Más allá de las telas y la luz, creamos una experiencia sensorial donde la tecnología y la alta costura se fusionan para vestir los hogares más exclusivos de Miami”.
Con un portafolio de proyectos que incluye residencias de alto nivel y clientes que exigen la máxima excelencia, cada instalación es una obra de arte en sí misma. Sin embargo, el mayor orgullo de esta marca va de la mano de su mayor inspiración: Lorenzo, su hijo de dos años, un norteamericano rubiecito y tierno, quien acompaña esta travesía vital.
Para Cristian y Astrid, elegantes y bien puestos tanto en el plano corporativo como en el personal, el verdadero éxito radica en el equilibrio. La pasión por los negocios y la exigencia de un mercado de élite conviven armónicamente con la calidez del hogar, demostrando que es posible alcanzar la cúspide empresarial sin sacrificar el tiempo de calidad en familia.