
Para Golergant, el reto de las universidades no es competir con la inteligencia artificial, sino fortalecer aquellas capacidades que la tecnología no puede reemplazar.
Ejercer este tipo de liderazgo significa reconocer que la primera impresión no siempre es la más acertada y que, como líderes, se tiene la responsabilidad de cambiarla para abrir oportunidades.
