Lima, 26 de Enero de 2026. – Cada día, millones de personas en Latinoamérica usan papel higiénico sin pensar en lo que hay detrás del uso cotidiano. Desde Ecolab indican que producir un solo rollo puede requerir cerca de 80 litros de agua[1], un dato que cobra especial relevancia en una región marcada por el estrés hídrico y la presión sobre los recursos naturales. Hoy, la industria del papel tissue evoluciona en el desafío de ofrecer papel de calidad con una huella hídrica cada vez menor.
Este desafío adquiere mayor dimensión, si se considera que la industria del papel tissue se proyecta como un mercado global de USD 37 mil millones hacia 2033, con una llegada prácticamente universal a los hogares. Si nos enfocamos en Perú, se estima que el mercado del papel higiénico creció a USD 236 millones en 2025 frente al 2024 con una tendencia hacia productos con mayor contenido reciclado. El crecimiento del consumo plantea una pregunta clave: ¿cómo producir más, sin aumentar el uso de agua, pulpa y energía?
Ecolab, líder global de procesos productivos, brindando soporte en el manejo y uso responsable del agua, explican que la respuesta está en la innovación y digitalización. Gracias a tecnologías de recirculación, optimización química y control avanzado de procesos, hoy es posible producir más metros de papel higiénico de calidad usando menos agua y menos pulpa, sin afectar la calidad que esperan los consumidores.
“El papel higiénico no debe ser solo un producto de confort: puede ser un ejemplo tangible de cómo la industria despliega soluciones que reducen el consumo de agua y pulpa sin sacrificar calidad. Así, estamos alineando producción eficiente con responsabilidad ambiental”, afirma Juan Pablo Chahuán, Líder de la división Pulp & Paper de Ecolab para Latinoamérica Sur, Centroamérica, Caribe.
En Latinoamérica, este sector ha venido adoptando medidas para disminuir el uso de agua, pulpa y energía, posicionándose como un actor importante dentro de la economía circular, destacando los siguientes procesos:
Estos cambios permiten en forma paralela producir papel higiénico y reducir el impacto ambiental, especialmente en el uso de agua, sin sacrificar confort ni rendimiento para el consumidor.
Si bien no existe aún un estándar de etiqueta de agua en todos los mercados, la tendencia global, impulsada por consumidores conscientes, va en esa dirección. Al poner en perspectiva esta huella, se hace evidente que un producto con menor huella de agua puede significar mejoras medioambientales sin perder calidad de uso. El valor añadido de optar por productos con menor impacto hídrico puede traducirse en optimización de costos y preferencia de marca a medida que la sostenibilidad crece como criterio de compra.
El valor añadido de optar por productos con menor impacto hídrico, puede traducirse en; optimización de costos y preferencia de marca, a medida que la sostenibilidad crece como criterio de compra y las empresas comprueban que al sostenibilidad puede ir ligada a rentabilidad operacional. Según estudios como la segunda edición de Ecolab Watermark Studio, el cual comparte la percepción de más de 25 mil personas a nivel global, determinó que en Latinoamérica, un 75% estaría dispuesta a pagar más por productos fabricados con prácticas sostenibles y socialmente responsables.
