Bogotá, 21 de Abril del 2026.- La vacunación, uno de los pilares fundamentales para la salud animal en el sector ganadero colombiano, la seguridad alimentaria y la competitividad internacional. Es una oportunidad para resaltar la importancia de la vacunación como herramienta estratégica para proteger la sanidad del hato, garantizar la sostenibilidad de la producción y fortalecer el bienestar de los productores rurales.
La vacunación sistemática no solo previene enfermedades de alto impacto, como la fiebre aftosa, brucelosis bovina y rabia de origen silvestre, sino que también genera confianza en los mercados internos y externos, protege la inversión de las familias ganaderas y favorece la estabilidad económica y social de las zonas rurales.
Según el ICA, durante el primer ciclo de vacunación 2025, Colombia alcanzó una inmunización de 29,759,305 bovinos y bufalinos, lo que representa una cobertura nacional del 99% del hato objetivo, consolidando avances muy relevantes en sanidad animal.
En el segundo ciclo de vacunación 2025, las cifras preliminares con corte al 14 de diciembre de 2025 indican que aproximadamente 26,9 millones de bovinos y bufalinos han sido vacunados contra la fiebre aftosa, lo que equivale al 89,7% del inventario ganadero colombiano.
“Estas cifras son un testimonio del compromiso de ganaderos, autoridades sanitarias y organizaciones gremiales con la sanidad animal y con la sostenibilidad del sector pecuario”, enfatiza Nicolás Vargas, Gerente Técnico de la Unidad de Negocios de Ganadería de MSD Salud Animal en Colombia.
Impacto para el sector ganadero
Protección del patrimonio animal: La vacunación reduce la incidencia de enfermedades que pueden provocar pérdidas económicas significativas y mantener la productividad del hato.
Acceso a mercados internacionales: Un estatus sanitario sólido es un requisito indispensable para la exportación de carne y genética bovina, abriendo puertas a mercados con altos estándares sanitarios.
Seguridad alimentaria: El ganado sano produce carne y leche de calidad, contribuyendo al abastecimiento de alimentos inocuos para las comunidades colombianas.
Fortalecimiento rural: Las jornadas de vacunación fomentan la organización y educación sanitaria de los productores, promoviendo mejores prácticas de manejo y atención animal.
“Desde pequeños ganaderos hasta grandes asociaciones productivas deben mantener el compromiso de vacunar oportunamente, actualizar esquemas de inmunización y colaborar con las campañas institucionales. La vacunación no solo protege animales: protege economías, hogares y el futuro de la ganadería colombiana”, explica el especialista Nicolás Vargas.
