Con el uso de la inteligencia artificial y la precisión y velocidad a la hora de ejecutar tareas para aumentar la productividad, queda sobre la mesa la diferencia entre hacer algo correctamente y hacerlo con criterio, uno de los puntos flacos de esta herramienta.
Perú, 23 de abril de 2026 — Perú sigue avanzando en su transformación digital, escalando puestos en rankings regionales como el índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, con las empresas buscando ampliar su adopción de la Inteligencia Artificial para acelerar sus resultados. ¿Pero qué tanto se están preguntando sobre el papel del talento humano que la usa? ¿Qué ocurre cuando una máquina ejecuta una tarea correctamente desde el punto de vista técnico, pero el resultado no es el más adecuado en términos humanos?
Según explica el Dr. Walter Andrés Ortiz Vargas, la diferencia radica en el criterio, que es algo que las máquinas aún no poseen, porque mientras que los sistemas de IA están diseñados para seguir instrucciones, detectar patrones y optimizar procesos a partir de grandes volúmenes de datos, el criterio implica comprender el contexto y evaluar las implicaciones de cada resultado.
«Por eso el rol humano es clave», advierte el experto de VIU. «Somos quienes damos significado a lo que hace la IA, decidimos qué es lo importante, qué límites poner y cuándo un resultado es útil o cuándo puede ser problemático. La IA ejecuta; el criterio lo ponemos nosotros».
El criterio humano puede considerarse, entonces, el elemento que determina si la IA se convierte en una herramienta que potencia capacidades o simplemente en un sistema que reproduce errores a gran escala.
Los sistemas de Inteligencia Artificial aprenden a partir de ejemplos y patrones presentes en los datos con los que fueron entrenados, pero esto no significa que comprendan el propósito final de las decisiones que generan. Si el juicio humano que supervisa estos sistemas es insuficiente, los resultados pueden ser técnicamente convincentes, pero incorrectos o incluso problemáticos.
Para las organizaciones, la falta de criterio y de supervisión en la incorporación de la IA puede detonar riesgos concretos entre los que se encuentran:
Ante la pregunta de si la IA podría ser capaz, algún día, de desarrollar algo parecido al criterio humano, el experto de VIU analiza que, aunque los modelos avanzan rápidamente en su capacidad para razonar, explicar resultados o tomar decisiones cada vez más complejas, existe una diferencia fundamental entre procesar información y ejercer juicio.
«Podrá imitarlo mejor, eso seguro», agrega el Dr. Walter Andrés Ortiz. «Cada vez veremos modelos que razonan, explican y toman decisiones con más sofisticación. Pero el criterio en sentido humano, ese que combina conocimiento, experiencia, valores, responsabilidad y sensibilidad, es algo que no se aprende solo con datos. Los humanos vivimos las consecuencias de nuestras decisiones, una máquina no».
Joselyne Torres
