Lima, 25 de Junio del 2026.– Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades bucodentales afectan a cerca de 3.700 millones de personas en el mundo, de acuerdo con datos publicados en 2025. Entre las afecciones más frecuentes se encuentra la pérdida dental, una condición que, además de afectar la apariencia de la sonrisa, puede generar consecuencias funcionales y estructurales si no se trata oportunamente.
La odontóloga Kristel Santa Cruz señala que la ausencia de uno o más dientes puede desencadenar dificultades para masticar, alteraciones en la mordida y una pérdida progresiva de hueso que, con el tiempo, modifica la estructura facial y complica futuros tratamientos de rehabilitación.
“Aunque suele percibirse como un problema estético, la pérdida de un diente tiene implicancias que van mucho más allá de la apariencia. Puede afectar la capacidad de masticar correctamente, alterar la posición de otras piezas dentales y favorecer una pérdida ósea progresiva. Son cambios que suelen avanzar de forma silenciosa y que, de no ser atendidos a tiempo, pueden requerir tratamientos más complejos”, explica.
Los especialistas advierten que la pérdida dental puede generar una serie de consecuencias que inicialmente pasan inadvertidas, pero que terminan afectando la salud bucal y la calidad de vida:
Afortunadamente, la odontología moderna ofrece diversas alternativas efectivas para reemplazar los dientes perdidos, tales como implantes dentales, puentes o prótesis, cuya elección dependerá de las necesidades específicas de cada paciente. “Cuanto antes se evalúe la pérdida de una pieza dental, mayores serán las posibilidades de recuperar la funcionalidad de la boca y prevenir complicaciones futuras”, concluye la especialista.
