Bogotá, 14 de Julio del 2026.- Con la Copa del Mundo 2026 entrando en su etapa decisiva y las semifinales a la vuelta de la esquina, el desgaste físico vuelve a ocupar un lugar central. Con calendarios cada vez más exigentes y un torneo histórico por la cantidad de partidos y selecciones, las herramientas basadas en inteligencia artificial buscan anticipar problemas físicos (sobre todo musculares), y reducir riesgos antes de que ocurran.
La máxima competencia futbolística está dejando una postal que ya se había vuelto recurrente en la previa de este Mundial: las principales figuras llegan al límite físico. La lesión de Raphinha ante Haití en primera ronda se suma a una lista que incluye a Neymar, Nicolás Tagliafico, Serge Gnabry, Gonzalo Montiel, César Montes y otros futbolistas que arribaron con molestias o directamente se perdieron encuentros por lesiones acumuladas.
La edición de Qatar 2022 había sido una excepción. Disputada en noviembre, en plena temporada europea, encontró a la mayoría de los jugadores en un momento óptimo de preparación. Cuatro años después, el escenario volvió a ser el habitual: un calendario saturado, viajes intercontinentales y futbolistas que pueden disputar entre 60 y 70 partidos por temporada.
La pregunta, entonces, ya no parece ser si el calendario cambiará. Todo indica que no. El desafío pasa por otro lado: qué herramientas tienen hoy los cuerpos técnicos para gestionar mejor el esfuerzo y reducir el riesgo de lesiones.
La respuesta viaja a través de los datos y la inteligencia artificial. Plataformas como Sportian Performance de Sportian, una joint venture creada por Globant y LALIGA que ya utilizan las ligas de fútbol España y Bélgica y entrenadores como Mauricio Pochettino en la selección de Estados Unidos, procesan miles de variables físicas y tácticas en tiempo real. El sistema analiza cargas de entrenamiento, intensidad de movimientos, aceleraciones, desaceleraciones, distancias recorridas y patrones históricos de cada futbolista para detectar anomalías y generar alertas tempranas.
“La prevención de lesiones es una parte estratégica de la gestión deportiva de un equipo; ya no es una cuestión de intuición o de análisis postpartido. La tecnología permite transformar los datos físicos y tácticos en alertas inmediatas directamente en el banquillo. Nuestra plataforma Sportian Performance procesa 3,5 millones de datos por partido, aumentando y complementando información para la toma de decisiones, habilitando un contexto exacto que se necesita bajo presión”, explica Luis Ureta, CEO de Sportian, la empresa tecnológica deportiva creada desde la joint venture entre Globant y LALIGA.
Según el ejecutivo, el valor diferencial está en la capacidad predictiva que ofrecen los modelos basados en inteligencia artificial. “Con la IA se detecta al instante cuando un futbolista supera sus umbrales normales de esfuerzo físico o disminuye su rendimiento. Saber con precisión cuándo ajustar una carga de trabajo o gestionar los minutos de juego es lo que permite proteger la salud del jugador y asegurar el rendimiento del equipo,” agrega.
En un contexto donde las competencias se multiplican y los períodos de recuperación son cada vez más cortos, los datos empiezan a ocupar un lugar tan importante como la táctica o la preparación física tradicional. Los cuerpos técnicos pueden comparar el rendimiento actual con el historial individual de cada jugador, evaluar tendencias de fatiga acumulada e incluso proyectar escenarios futuros a partir de modelos predictivos.
La discusión sobre las lesiones en el fútbol moderno también abre nuevos interrogantes: ¿por qué hoy hay más lesiones que hace una década? ¿Qué variables permiten anticipar un problema muscular antes de que ocurra? ¿Hasta qué punto la inteligencia artificial puede recomendar que una figura descanse en un partido decisivo? ¿Y qué ventajas competitivas tienen los clubes y selecciones que ya incorporaron estas herramientas frente a quienes todavía trabajan únicamente con métodos tradicionales?
Mientras el calendario global continúa expandiéndose, la tecnología busca responder una pregunta que obsesiona a entrenadores, médicos y aficionados: si las lesiones no pueden eliminarse por completo, ¿Cuántas de ellas pueden evitarse antes de que sucedan?
