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Día Mundial contra la Hepatitis: ¿cómo reconocer la enfermedad silenciosa que causa 1,3 millones de muertes al año?

Publicado el 27/07/26
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  • Especialista explica cómo se transmite cada tipo de hepatitis, cuáles son las señales de alerta y por qué la vacunación y el diagnóstico oportuno pueden prevenir complicaciones como la cirrosis y el cáncer de hígado.
 
Lima, 27 de julio 2026.- La hepatitis puede permanecer durante años sin causar síntomas y, cuando finalmente se detecta, ya haber provocado daños irreversibles en el hígado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las hepatitis virales causan alrededor de 1,3 millones de muertes cada año, principalmente por cirrosis y cáncer de hígado, lo que las convierte en uno de los principales desafíos de salud pública.
 
En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, especialistas recuerdan la importancia de conocer las diferencias entre los principales tipos de hepatitis y reforzar las medidas de prevención, especialmente frente a la hepatitis B, una infección que puede prevenirse mediante la vacunación.
 
“La hepatitis suele considerarse una enfermedad silenciosa porque muchas personas no presentan síntomas durante las primeras etapas de la infección. Sin embargo, mientras el virus continúa afectando el hígado, pueden desarrollarse complicaciones graves si no se detecta y trata a tiempo”, explica la Lic. Sandy Jessenia Martínez Villar, docente de Enfermería Técnica del Instituto Carrión.
 
Existen distintos tipos de hepatitis viral y cada uno tiene formas de transmisión diferentes:
 
  • Hepatitis A: se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados y, por lo general, provoca una infección aguda.
  • Hepatitis B: se contagia por contacto con sangre o fluidos corporales infectados, relaciones sexuales sin protección o de madre a hijo durante el parto.
  • Hepatitis C: se transmite principalmente por contacto con sangre contaminada.
 
La docente destaca que la vacunación contra la hepatitis B es la herramienta más eficaz para prevenir esta enfermedad. Todo recién nacido debe recibir la primera dosis dentro de las primeras 24 horas de vida y, según el Esquema Nacional de Vacunación, las personas de 15 a 59 años que no fueron inmunizadas durante la infancia también pueden acceder gratuitamente a las tres dosis en los establecimientos de salud públicos.
 
Uno de los principales riesgos de la hepatitis B es que puede avanzar durante años sin presentar síntomas. Cuando aparecen, las señales de alerta incluyen cansancio intenso, pérdida de apetito, náuseas, dolor en la parte superior del abdomen, orina oscura o coloración amarillenta en la piel y los ojos (ictericia). Ante cualquiera de estos síntomas, es importante acudir a un establecimiento de salud para una evaluación médica y los exámenes correspondientes.
 
Además de la vacunación, la prevención incluye usar preservativo durante las relaciones sexuales, evitar compartir agujas, jeringas, cepillos de dientes o rasuradoras, verificar que los instrumentos utilizados para tatuajes o perforaciones estén correctamente esterilizados y realizar el descarte durante los controles prenatales, ya que la detección temprana en gestantes reduce el riesgo de transmisión al bebé.
 
Mitos y verdades sobre la hepatitis
 
Mito:  Si no tengo síntomas, no puedo tener hepatitis.
Verdad: La hepatitis B y la hepatitis C pueden permanecer durante años sin causar síntomas, mientras continúan dañando el hígado. Por ello, el diagnóstico oportuno es fundamental.
 
Mito: La hepatitis siempre provoca coloración amarilla en la piel.
Verdad: No necesariamente. Aunque la ictericia es uno de los signos más conocidos, muchas personas no presentan este síntoma, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad.
 
“La mayoría de los casos graves pueden evitarse si la enfermedad se detecta de manera oportuna. Vacunarse, conocer las formas de transmisión y acudir al establecimiento de salud ante cualquier señal de alerta son medidas sencillas que ayudan a proteger el hígado y prevenir complicaciones como la cirrosis o el cáncer de hígado”, concluye la especialista del Instituto Carrión.
 


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