Bogotá, 11 de Septiembre del 2026.- La digitalización de sectores estratégicos ha vuelto cada vez más dependientes de la tecnología a servicios esenciales como puertos, aeropuertos, energía, agua, telecomunicaciones y entidades públicas. Si bien esta evolución permite gestionar operaciones y supervisar infraestructura en tiempo real, también amplía la superficie de exposición frente a ciberataques.
La magnitud del desafío se refleja en que el Centro Nacional de Seguridad Digital (CNSD) ha gestionado 433 alertas de seguridad digital durante 2026, mientras que 424 entidades ya forman parte de la Red Nacional CSIRT, según los indicadores de Gobierno y Transformación Digital. En infraestructura crítica, además, un incidente puede trascender la pérdida de información: al estar los sistemas digitales vinculados con procesos físicos, una vulnerabilidad puede interrumpir operaciones, afectar servicios o comprometer instalaciones esenciales.
“En infraestructura crítica, la ciberseguridad debe entenderse como parte de la continuidad operativa. Un ataque que compromete un sistema conectado a una operación física puede tener consecuencias mucho mayores que la pérdida de información. Por eso, las organizaciones necesitan prepararse no solo para prevenir, sino también para responder de manera efectiva ante un incidente”, señala Marcela Moreno, PDM Cyber TIVIT LATAM
El reto de proteger IT y OT
Uno de los principales desafíos es la convergencia entre las tecnologías de información (IT), que gestionan datos y procesos corporativos, y las tecnologías operativas (OT), que controlan procesos físicos. Aunque esta integración es clave para sectores como energía, transporte, manufactura y utilities, también puede ampliar los puntos de entrada para un ataque y conectar vulnerabilidades con entornos operativos antes más aislados. Por ello, las organizaciones deben identificar sus activos críticos, establecer niveles de protección según su impacto y restringir el acceso a los sistemas más sensibles.
Desde TIVIT, el especialista identifica cinco medidas que los sectores estratégicos deberían priorizar:
El escenario se vuelve más complejo con la adopción de la nube, la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas, que incrementan la cantidad de sistemas y dispositivos conectados. Para los sectores estratégicos, esto exige pasar de una protección basada únicamente en el perímetro a una visión que contemple toda la infraestructura digital y sus interdependencias.
“La resiliencia digital requiere combinar tecnología, procesos y personas. La diferencia estará en qué tan rápido una organización puede identificar una amenaza, limitar su impacto y restablecer sus operaciones críticas. Esto requiere preparación previa y ejercicios constantes, no solo una respuesta cuando el incidente ya ocurrió”, concluye la ejecutiva de TIVIT.
En este escenario, fortalecer la infraestructura crítica implica anticipar escenarios de riesgo, reducir vulnerabilidades y desarrollar capacidades de respuesta y recuperación. Para los sectores estratégicos del país, la ciberseguridad se consolida así como un componente de la continuidad de los servicios y de la confianza en una economía cada vez más digital.