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El 78% de las personas con obesidad enfrenta problemas de salud emocional asociados al estigma de la enfermedad

Publicado el 16/09/26
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  • Cambiar el lenguaje y los entornos de atención son claves para reducir el estigma, y la conversación médica resulta crucial para que más personas busquen ayuda sin sentir culpa ni vergüenza.

Bogotá, 16 de Septiembre del 2026. – La obesidad no es solo una condición médica: para millones de personas, es una etiqueta social que se lleva grabada en el cuerpo. Según el especialista Marc Caballero Bartolí, nutricionista clínico y dietista del Hospital Clínic de Barcelona (España), la definición de estigma de la Real Academia Española (“marca hecha en la piel con un hierro candente” o “nota infamante”) resume con precisión la realidad de quienes viven con esta enfermedad crónica.

Esta “mala fama” no es una percepción subjetiva: es una barrera sistémica que afecta la salud, la economía y los derechos humanos fundamentales de una población que ya supera los 1.900 millones de adultos en todo el mundo[1]. El estigma no es un motivador, sino que opera en el sentido totalmente contrario, y se asocia con un riesgo un 32% mayor de desarrollar depresión y ansiedad. El rechazo social genera aislamiento, baja autoestima e incluso depresión.[2]

El prejuicio basado en el peso se ha convertido en una de las formas de discriminación más frecuentes y socialmente admitidas en la actualidad. El histórico consenso internacional para terminar con la estigmatización de la obesidad, publicado en Nature Medicine en el año 2020[3]  advierte que “las personas con obesidad son vulneradas en el trabajo, la educación y la salud debido a la suposición no probada de que su peso corporal deriva de una falta de autodisciplina”.

“Un dato alarmante es que el 74% de los pacientes se ha sentido maltratados por profesionales sanitarios. Muchos médicos sostienen sesgos negativos, viendo a los pacientes como perezosos o incumplidores”, describe Caballero Bartolí. Esto provoca que los pacientes eviten o retrasen las consultas médicas por miedo al juicio, lo que deriva en diagnósticos tardíos de patologías graves.

La biología contra el mito de la “voluntad”

El error más grave y extendido es reducir la obesidad a una cuestión de falta de “fuerza de voluntad”. La evidencia científica muestra cómo y por qué la narrativa simplista de “comer menos y moverse más” es errónea. Las variables que determinan el peso son mayoritariamente físicas y bioquímicas, operando fuera del control consciente del individuo. Estudios científicos revelan que los genes asociados a la ingesta de alimentos se expresan principalmente en el sistema nervioso central, específicamente en el hipotálamo. Por lo tanto, la regulación de este y la saciedad está “más allá del control de la voluntad”.

A estos factores hay que sumarle que en las personas con obesidad grave se pierden señales críticas como la de la leptina, hormona que le da al cerebro la sensación de saciedad. “Cuando el cerebro no recibe el mensaje de que el cuerpo ha comido suficiente, genera un estado de hambre biológica real”, explica Caballero Bartolí. Por estas razones, hablar de falta “voluntad” es injusto: implica culpar a una persona por procesos hormonales y genéticos tan automáticos como la respiración.

Cambiar el lenguaje también cambia la atención.

La discriminación actúa como un estresor crónico y, como consecuencia, los niveles de cortisol se elevan fuertemente, y se desata la inflamación en todo el organismo.

Eliminar el estigma requiere una reconfiguración de la narrativa científica y pública. La Federación Mundial de la Obesidad (WOF) y otros expertos proponen adoptar el “lenguaje centrado en la persona” (Person-First Language). Lo primero que hay que hacer es evitar los adjetivos calificativos. No se debe decir “paciente obeso”, sino “persona con obesidad”, porque la persona no se define por la enfermedad que tenga”.

El especialista concluye “el objetivo es que más personas puedan consultar sin vergüenza, recibir orientación individualizada y comprender que la obesidad requiere una mirada médica sostenida, sin comentarios sobre falta de voluntad. El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, nutrición, actividad física, apoyo conductual, salud mental, farmacoterapia aprobada u otras terapias, cuando corresponda, siempre según evaluación profesional y necesidades de cada paciente”.

En este contexto, Adium impulsa la campaña “Hablar te quita un peso de encima”, una invitación a transformar el silencio, la culpa y la consulta postergada en una conversación médica respetuosa profunda, basada en evidencia y oportuna.

Para más información sobre la campaña ingresa a: www.hablartequitaunpeso.com.pe

Código de aprobación: 0826_NPSALUDEMOCIONAL_OBE

Acerca de Adium:

Con 50 años de experiencia y presencia en 18 países, Adium se ha consolidado como líder en el sector farmacéutico de Latinoamérica. Nuestro propósito es acercar tratamientos innovadores que mejoren la calidad de vida. A través de sólidas alianzas, licenciamos productos de más de una decena de compañías multinacionales de innovación, lo que nos permite ofrecer terapias y tratamientos de vanguardia para enfrentar algunas de las enfermedades más desafiantes del mundo. Brindamos empleo a más de 7.300 personas y contamos con centros productivos en Argentina, Brasil, México, Paraguay y Uruguay. Gracias a ello, ampliamos el acceso a la salud y mejoramos la vida de millones de personas en toda la región. Para más información, visite: adiumpharma.com

[1] Westbury S, Oyebode O, van Rens T, Barber TM. Obesity Stigma: Causes, Consequences, and Potential Solutions. Curr Obes Rep. 2023;12(1):10-23.

[2] Nutter S, Eggerichs LA, Nagpal TS, Ramos Salas X, Chin Chea C, Saiful S, et al. Changing the global obesity narrative to recognize and reduce weight stigma: A position statement from the World Obesity Federation. Obes Rev. 2024;25(1):e13642.

[3] Rubino F, Puhl RM, Cummings DE, Eckel RH, Ryan DH, Mechanick JI, et al. Joint international consensus statement for ending stigma of obesity. Nat Med. 2020;26(4):485-497.



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