
En el segundo dÃa del cierre de la frontera, la situación en el sector de Paraguachón, corregimiento de Maicao, (La Guajira), comienza a complicarse por el alza en el combustible, la escasez de alimentos y el impedimento a muchos venezolanos y nacionales de cruzar la frontera.
En ‘la Tierra de nadie’, una franja de 40 metros entre ambas fronteras y donde se han apostado una serie de negocios como restaurantes, tiendas y estaderos, las ventas han caÃdo más de un 80 por ciento.
“A esta hora llevaba vendido unos 80.000 pesos y mira que no tengo ni 10.000”, dijo Armando, vendedor de un establecimiento comercial.
Los venezolanos también se quejan de la medida tomada por el gobierno de su paÃs.
“Somos paÃses hermanos liberados por un mismo hombre, Simón BolÃvar”, era el mensaje en una pancarta que alzaba en ‘la Raya’ Jesús Carmona, estudiante de ContadurÃa Pública y dirigente universitario de la Universidad de Zulia, quien este viernes recibe su tÃtulo de contador público, pero que está retenido en la frontera.
“Vine a grabar un capÃtulo en una novela colombiana que se filma en Valledupar y ahora no me dejan pasar”, dijo angustiado, ya que desea estar en su fiesta de graduación.
Son más de 50 los venezolanos que desde este martes permanecen con maletas en Paraguachón esperando a que se abra la frontera.
Según personal de Inmigración, que ya asciende a unas 30 personas a raÃz de la situación que se vive en ese paso fronterizo, han sido deportadas formalmente unas siete personas desde el vecino paÃs. Sin embargo, a través de trochas se reporta la salida voluntaria de Venezuela de unas 650.
Quizás los más inquietos son los wayú, que no reconocen distinción polÃtica de ningún paÃs. “Sin guajira venezolana. Yo paso por donde sea, no estoy huyendo ni tengo que pedir permiso a nadie”, dijo MarÃa González, de 63 años de edad, madre de 12 hijos repartidos en ambos paÃses.
El general Jorge Enrique Navarrete, comandante de la X Brigada del Ejército, informó que se están habilitando dos carpas, una en cada lado de la frontera, para que sean los mismos wayú los que controlen el paso de los miembros de la comunidad indÃgena entre los dos paÃses.
Los colegios wayú CEI 6 y la institución educativa número 1 de Paraguachón llevaron su banda de paz, para marchar con los niños hasta ‘La Raya’, donde leyeron poesÃas. Los profesores denunciaron que hay estudiantes venezolanos que estudian allà y que llevan tres dÃas sin clases.
“Que dejen pasar los niños para que vengan a clase”, gritó la profesora Amarilis Paz.
También llegaron 14 de los 15 personeros de La Guajira a solidarizarse con los deportados. “Hemos recibido unas 50 quejas de personas que aseguran haber sido maltratados por la guardia venezolana”, dijo el personero de Maicao, Alexander Indaburro.
Buses llenos de pasajeros del lado venezolano de la frontera, quienes esperan por una autorización para ingresar a territorio colombiano a través de Paraguachón, en La Guajira, es parte del saldo del primer dÃa desde que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, diera la orden de cerrar ese paso fronterizo.
De acuerdo con el registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, quien visitó ‘La Raya’, la unidad móvil de la RegistradurÃa prestará sus servicios en Paraguachón.
La gasolina, por las nubes
El cierre ordenado por Maduro comenzó a hacer mella en el acceso a la gasolina, la cual ya escasea en la zona de Paraguachón, dado que la gran mayorÃa de combustible era traÃdo desde Venezuela.
‘Los pimpineros’ ya sienten las consecuencias del cierre, pues mientras en dÃas pasados una pimpina se conseguÃa a 10.000 pesos, ahora hay que pagar 18.000 y hasta 27.000 pesos colombianos por ella. Esta es una de las razones por las cuales el comercio de Maicao en Paraguachón está paralizado.
Por otro lado, los empresarios que están Venezuela sostienen que la situación ha dejado hasta el momento pérdidas que superan los 60 millones de dólares.
eltiempo.com