
Bogotá, Colombia. 29 de Enero de 2026 – Tras varios años de ajuste, el mercado inmobiliario corporativo en Colombia entrará en 2026 en una nueva etapa, caracterizada por una recuperación gradual de la demanda de oficinas, una mayor selectividad en la ocupación de espacios y el inicio de un nuevo ciclo de inversión, impulsado por un entorno macroeconómico más estable y por la transformación estructural de las necesidades empresariales.
De acuerdo con las proyecciones de BBVA Research, la economÃa colombiana crecerÃa alrededor de 2,5% en 2025 y cerca de 2,7% en 2026, impulsada principalmente por la demanda interna y una recuperación progresiva de la inversión. Aunque continúan los retos fiscales y presiones inflacionarias moderadas, el entorno macroeconómico muestra señales de mayor estabilidad, lo que mejora las condiciones de financiamiento y fortalece la confianza empresarial para decisiones estratégicas relacionadas con expansión, relocalización y desarrollo de espacios corporativos.
En este contexto, Cushman & Wakefield afirma que el mercado de oficinas comenzará a mostrar señales de recuperación tras varios años de ajuste. En Bogotá, la vacancia ha mostrado una tendencia descendente y los precios han registrado incrementos puntuales en algunos submercados, reflejando una mayor preferencia por espacios bien ubicados, con diseño eficiente, criterios de sostenibilidad y capacidad de adaptación a modelos de trabajo hÃbridos. La desaceleración en nuevos desarrollos también ha contribuido a una oferta más controlada en corredores consolidados.
Este comportamiento está estrechamente ligado a la transformación del modelo laboral. Datos del Banco de la República muestran que más del 50% de las empresas en Colombia opera con esquemas hÃbridos consolidados, lo que ha cambiado la forma en que se ocupan, diseñan y negocian los espacios corporativos.
Esta evolución se alinea con el comportamiento observado a nivel global, donde la demanda por oficina moderna ha mostrado una reactivación sostenida, impulsada por sectores como tecnologÃa, servicios empresariales, financieros y centros de servicios compartidos. En el mercado local, esta dinámica se refleja en una absorción más selectiva, una reducción progresiva de la vacancia en corredores consolidados y un mayor interés por proyectos con especificaciones técnicas superiores.
“En 2026 esperamos la consolidación de un nuevo ciclo para el mercado inmobiliario corporativo, marcado por una demanda más estratégica y un renovado interés de los inversionistas. Las oficinas de alta calidad, los activos logÃsticos y los proyectos especializados seguirán ganando protagonismo, en un entorno donde las empresas valoran cada vez más la eficiencia, la experiencia y la flexibilidad de sus espacios,” afirmó Juan Carlos Delgado, country manager de Cushman & Wakefield para Colombia.
El segmento industrial y logÃstico continuará siendo uno de los pilares del mercado inmobiliario corporativo. El crecimiento del comercio electrónico, la reorganización de las cadenas de suministro y la expansión acelerada de la economÃa digital están impulsando una demanda sostenida por bodegas modernas, centros de distribución y centros de datos. Estos últimos se consolidan como uno de los activos con mayor proyección, apalancados por el desarrollo de tecnologÃas como la inteligencia artificial y los servicios en la nube, asà como por la necesidad de infraestructura crÃtica para operaciones empresariales.
De acuerdo con la evolución sectorial en Colombia, industrias como tecnologÃa, servicios financieros, comercio, manufactura avanzada y logÃstica se perfilan como los principales motores de demanda de espacios corporativos en 2026. La recuperación gradual del consumo y la búsqueda de mayor eficiencia operativa seguirán influyendo en las decisiones de ocupación e inversión inmobiliaria de empresas locales y multinacionales.
En materia de inversión, el mercado muestra señales de entrada a un nuevo ciclo, con mayor interés en activos estabilizados y proyectos bien ubicados, aunque bajo un enfoque cada vez más selectivo. Variables como la calidad del activo, la solidez del inquilino, la sostenibilidad y la resiliencia financiera de los proyectos serán determinantes para capturar el interés del capital en el corto y mediano plazo.
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