
Lima, 24 de Febrero del 2026.- El sueño de levantar la ciudad más futurista del planeta en pleno desierto se ha topado con la realidad. Retrasos, recortes de escala y revisiones presupuestarias han obligado a Arabia Saudí a frenar el impulso inicial de NEOM, el proyecto que debía simbolizar la ruptura definitiva con la era del petróleo. La emblemática “The Line” ya no ocupa el centro del relato.
Ante este escenario, el reino ha optado por un giro estratégico: aparcar parcialmente la narrativa de la megaciudad sostenible y volcar recursos en inteligencia artificial, centros de datos e infraestructura energética para computación de alta potencia. Las inversiones y alianzas anunciadas para 2026 no solo amplían el plan original; responden a la necesidad de reposicionarse con rapidez en la carrera tecnológica global y evitar que el ambicioso proyecto termine convertido en un símbolo de exceso más que de transformación.
La necesidad de diversificación es evidente en la apuesta de Arabia Saudita por la inteligencia artificial como eje de su desarrollo económico. En eventos tecnológicos de alto nivel, como LEAP 2025, NEOM y sus socios anunciaron inversiones de más de 5.000 millones de dólares para construir uno de los primeros centros de datos de gran escala impulsados por IA en Oxagon, una zona industrial de la ciudad futurista.
El centro tendrá una capacidad de 1,5 gigavatios, equivalente al consumo simultáneo de más de un millón de hogares en España. Está diseñado para operar con energías renovables. Además, será una pieza clave en la estrategia del Reino de Arabia Saudí para consolidarse como hub tecnológico competitivo fuera de Estados Unidos. La iniciativa forma parte de un plan más amplio de inversiones en capacidad de datos y servicios digitales. Se enmarca en el proceso de transformación de la economía saudí, que busca reducir su consumo de combustibles fósiles y atraer capital tecnológico, así como inversión en infraestructuras eléctricas y computación de alta potencia, en un contexto de reconfiguración del mercado energético global.
La competencia por convertirse en centro regional de IA no se limita a Arabia Saudita. Países como Emiratos Árabes Unidos han construido alianzas con líderes tecnológicos globales para impulsar tecnologías emergentes desde Silicon Valley hacia el Medio Oriente. Arabia Saudita, por su parte, ha firmado acuerdos que combinan capital estatal con la experiencia de empresas internacionales para posicionarse en ese terreno competitivo.
La empresa estatal Humain, vinculada al Fondo de Inversión Pública saudí, ha sido un actor clave en este cambio, estableciendo acuerdos con multinacionales de tecnología para desarrollar servicios de IA, infraestructura de nube y modelos avanzados de inteligencia artificial, apoyados en infraestructuras de energía sostenible que garanticen la viabilidad a largo plazo de estos desarrollos.
Este impulso arroja luz sobre un giro más profundo en la economía tecnológica del país: mientras los proyectos gigantescos de construcción física como The Line enfrentan reestructuraciones por costos crecientes, la inversión en infraestructura digital ofrece retornos más flexibles y un papel estratégico en la economía global del conocimiento.
El enfoque en tecnología pone sobre la mesa una serie de desafíos y oportunidades. La construcción de centros de datos de última generación, con capacidades para soportar cargas de trabajo intensivas en IA, requiere infraestructura energética robusta y sostenible, lo que recalca la importancia de una planificación eléctrica eficiente y accesible para todos los sectores productivos y además un compromiso firme por reducir la huella de carbono de una zona geográfica que históricamente ha sido muy dependiente de energías no renovables y que favorecen a la aparición de este fenómeno
A medida que Arabia Saudita consolida su presencia en la inteligencia artificial, se replantea tanto el diseño urbano del futuro como el papel de la energía y las redes eléctricas en la era digital, abriendo un nuevo capítulo en la transformación general de este mismo.
Fuente: papernest.es