
País, 26 de Febrero de 2026.- La arquitectura del poder mundial está entrando en una fase de supervivencia. Ya las leyes del mercado no son la línea transversal, y es un fenómeno al que hay que prestar atención. Es lo que muchos expertos denominan la “Diplomacia del Subsuelo”.
La seguridad del suministro energético fiable y asequible es ahora el objetivo nacional prioritario, desplazando al coste de la energía como principal preocupación de los Estados, pero esto trae desafíos: la respuesta rápida a cambios de oferta en el corto plazo y garantizar el suministro a largo plazo. Así lo analiza Andrés Schuschny, docente del Master en Energías Renovables y del Grado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.
“Resulta difícil afirmar que transitaremos exclusivamente a una geopolítica de minerales críticos”, indica el experto. “Viviremos un contexto híbrido donde los recursos orbitarán en forma dual tanto en torno a los hidrocarburos necesarios para dar firmeza a los sistemas eléctricos, como a los insumos minerales para la movilidad y la digitalización inteligente”.
Uno de los puntos más disruptivos es la identificación de los materiales que heredarán el valor estratégico que tradicionalmente han tenido el oro o el petróleo. En 2026, el protagonismo recae sobre elementos que son conductores de la nueva economía y de la seguridad del suministro eléctrico continental.
Respecto a la formación de una posible “OPEP de los metales”, Andrés Schuschny advierte que hay que tener cautela, pues aunque existen debates sobre la cartelización, el experto señala que la diversidad de recursos, los distintos costes de extracción y la necesidad de contratos a largo plazo hacen que hoy sea más difícil coordinar una oferta conjunta.
Uno de los puntos más críticos también es la necesidad de evitar una “inflación verde” estructural que ponga en riesgo la competitividad. Schuschny cita el reciente reconocimiento del Canciller alemán Friedrich Merz sobre el “grave error estratégico” del apagón nuclear en Alemania, que ha derivado en una de las transiciones más caras del mundo.
Este pragmatismo explica movimientos como la rehabilitación comercial de Venezuela por parte de EE. UU. Según Schuschny, responde a un doble factor: el control geoestratégico del hemisferio occidental frente a China y una necesidad técnica, ya que el petróleo pesado venezolano se complementa en el refinado con el petróleo liviano extraído mediante fracking en EE. UU.
“La agenda climática se superpondrá con los movimientos geoestratégicos y la necesidad de fortalecer el crecimiento de las economías occidentales”, concluye.
Joselyne Torres
PRLatam