
Lima, 12 de Marzo de 2026. – El cáncer de mama continúa siendo la neoplasia más diagnosticada entre las mujeres a nivel mundial. Sin embargo, el impacto de esta enfermedad no es igual en todos los países.
De acuerdo con un reciente informe publicado en la revista científica The Lancet Oncology, la mortalidad por cáncer de mama ha disminuido en aproximadamente 30% en los países desarrollados durante las últimas décadas, gracias a sistemas de salud más sólidos, programas de detección temprana y acceso oportuno a tratamientos especializados.
Sin embargo, la situación es distinta en países de ingresos medios y bajos, donde la tasa de mortalidad ha aumentado hasta en 147%, reflejando brechas en prevención, diagnóstico y acceso a terapias oncológicas.
“La evidencia internacional es clara: cuando existen programas de tamizaje, diagnóstico temprano y acceso oportuno a tratamiento, la mortalidad por cáncer de mama disminuye significativamente. En el Perú todavía enfrentamos grandes brechas en estos aspectos”, señaló Gianina Orellana, presidenta de la organización Por un Perú sin Cáncer.
PERÚ: LA CRUDA REALIDAD DEL CÁNCER DE MAMA
En el caso del Perú, esta tendencia también se evidencia en las regiones. Datos recogidos por el Observatorio del Cáncer de Por un Perú sin Cáncer muestran que existen desigualdades territoriales en el acceso a servicios oncológicos y en la detección temprana de la enfermedad.
Según información del observatorio, una de las principales brechas se encuentra en la infraestructura y disponibilidad de especialistas.
Actualmente, el sistema público cuenta con alrededor de 126 mamógrafos para atender a millones de mujeres en edad de tamizaje, cuando se requerirían entre 220 y 330 equipos para cubrir adecuadamente la demanda nacional.
Además, la plataforma evidencia que existe una distribución desigual de médicos radiólogos y tecnólogos especializados en diagnóstico por imágenes, concentrándose principalmente en Lima, mientras que varias regiones presentan una marcada escasez de personal capacitado para operar los equipos y realizar diagnósticos oportunos.
Estas brechas impactan directamente en la detección temprana de la enfermedad. Especialistas advierten que los retrasos en mamografías, interpretación de resultados y derivación a tratamiento pueden extenderse durante meses, lo que reduce las probabilidades de diagnóstico en etapas tempranas.
A ello se suma que, según reportes recientes, 9 de las 11 regiones donde aumentó la mortalidad por cáncer de mama presentan mamógrafos inoperativos o con fallas, lo que limita la capacidad del sistema de salud para realizar despistajes oportunos.
“El Observatorio del Cáncer reúne y organiza información que ya existe en distintas instituciones, pero que muchas veces está dispersa. Nuestro objetivo es concentrarla en un solo lugar para entender mejor la realidad del país y contribuir a que las decisiones en salud pública se tomen con información clara y basada en evidencia”, agregó Gianina Orellana, presidenta de Por Un Perú Sin Cáncer.
Actualmente, el cáncer representa uno de los principales problemas de salud pública en el país. Cada año se registran miles de nuevos diagnósticos y cientos de muertes por cáncer de mama, lo que evidencia la urgencia de fortalecer la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso oportuno a tratamientos especializados.
Frente a este escenario, especialistas coinciden en que fortalecer el primer nivel de atención, ampliar el acceso a mamografías y mejorar la distribución de especialistas en regiones son medidas clave para reducir la mortalidad por cáncer de mama en el Perú.
SOBRE POR UN PERÚ SIN CÁNCER
Por un Perú sin Cáncer es una asociación que busca erradicar la enfermedad oncológica promoviendo el acceso de todos los ciudadanos a exámenes preventivos, medicinas y tratamientos innovadores, de manera digna, oportuna y descentralizada.