
Lima, 15 de Junio del 2026.- El mercado de oro chino entró en pausa en mayo. No fue un colapso ni una señal de alarma, pero las cifras que publicó el World Gold Council (WGC) muestran con claridad que el impulso comprador que dominó los primeros meses de 2025 perdió fuerza de manera simultánea en tres frentes: los ETFs registraron salidas netas, la demanda de joyerÃa siguió débil y los mercados accionarios chinos absorbieron parte del apetito inversor que antes fluÃa hacia el metal.
La corrección de precio fue el primer detonante. Después de tocar niveles históricos por encima de los 3,400 dólares por onza en las semanas previas, el oro experimentó una consolidación que redujo el atractivo de entrada para inversores de corto plazo. En mercados como el chino, donde una porción significativa de la compra minorista y de ETFs responde a momentum de precio, una pausa en la tendencia alcista es suficiente para frenar los flujos.
El segundo factor fue el desempeño de la renta variable local. Los Ãndices accionarios chinos mostraron solidez suficiente en mayo para competir por el capital flotante. Para un inversor en Shanghai o Shenzhen, un mercado de valores en recuperación reduce el costo de oportunidad de no estar en oro. No se necesita que las bolsas rompan récords para que el oro pierda terreno relativo — basta con que la ecuación riesgo-retorno se incline hacia otro lado.
El tercer elemento fue la joyerÃa. La demanda del sector sigue deprimida en China, presionada por precios históricamente altos que desincentivan el consumo fÃsico en el segmento de mayor volumen. A diferencia del inversor institucional que puede absorber precios elevados como señal de valor refugio, el comprador de joyerÃa tiene un umbral más rÃgido. Con el oro cotizando a múltiplos de su precio histórico promedio, los volúmenes de joyerÃa en China registran caÃdas que ya llevan varios trimestres consecutivos.
Las salidas de los ETFs de oro en China en mayo son la señal más clara del enfriamiento. Los fondos cotizados son el instrumento de acceso más lÃquido para el inversor chino minorista e institucional, y sus flujos reflejan el sentimiento del mercado en tiempo casi real. Cuando hay entradas sostenidas, el mercado está en modo de acumulación. Cuando las salidas aparecen, el mercado está tomando ganancias o rotando hacia otras clases de activos.
Lo que vimos en mayo no es una reversión estructural. Es una realización de ganancias después de un rally extraordinario. El oro acumula un avance que ningún analista proyectó con esta magnitud hace 18 meses, y es natural que los inversores de perfil más táctico aprovechen los niveles para salir. La pregunta relevante no es si salieron en mayo — salieron — sino qué necesita ocurrir para que vuelvan.
El WGC ha documentado que China se consolidó como el mercado de ETFs de oro de crecimiento más rápido a nivel global durante 2024 y los primeros meses de 2025. Las salidas de mayo no borran ese contexto. Pero sà indican que el mercado chino, como cualquier mercado maduro, también tiene ciclos de digestión.
Donde no hubo pausa fue en el Banco Popular de China. Las compras oficiales de reservas continuaron, aunque a un ritmo que los analistas del WGC califican como moderado en comparación con los picos de 2022 y 2023. China tiene una razón de estado para acumular oro: reducir su dependencia del dólar estadounidense y diversificar reservas en un contexto de tensión geopolÃtica que no muestra señales de distensión.
Esta demanda estructural de parte del banco central es el piso que sostiene al mercado incluso cuando el segmento minorista se toma un respiro. A diferencia de los ETFs, que pueden registrar flujos negativos en semanas, las compras oficiales chinas obedecen a una lógica de largo plazo que no responde a la variación semanal del precio spot. Esa es una diferencia fundamental que los inversionistas internacionales deben mantener clara.
China es el mayor consumidor de oro del mundo. Cuando su mercado entra en pausa, el efecto sobre el precio spot no es inmediato ni lineal, pero tampoco es irrelevante. Los flujos de ETFs chinos se han vuelto una variable que los traders de COMEX y LME monitorean con la misma atención que los datos de empleo en Estados Unidos o las declaraciones de la Reserva Federal.
La consolidación de mayo llegó en un momento en que el mercado global también estaba procesando señales contradictorias: un dólar que no terminaba de debilitarse, expectativas de recorte de tasas por parte de la Fed que se postergaron, y datos macroeconómicos en Estados Unidos que siguieron generando incertidumbre sobre el ciclo. En ese entorno, que el oro se mantuviera en rangos elevados sin desplomarse, incluso con salidas en China, habla de la robustez de la demanda en otras geografÃas.
India, el otro gran mercado de consumo fÃsico, mostró dinamismo diferente en mayo. Las importaciones indias de oro mantuvieron niveles sólidos, parcialmente compensando la debilidad china. Y los bancos centrales de mercados emergentes — más allá de China — continuaron diversificando reservas hacia el metal, una tendencia que el WGC documenta como uno de los cambios estructurales más relevantes de la última década.
El oro cerró mayo en niveles que, hace dos años, hubieran parecido imposibles. El hecho de que ese precio genere toma de ganancias en China en lugar de pánico vendedor es, paradójicamente, una señal de mercado sano. Los mercados que suben en lÃnea recta sin pausas de consolidación son más frágiles que los que digieren ganancias antes de continuar.
El segundo semestre presenta variables que pueden reactivar el flujo chino. Si la Fed confirma recortes de tasas, el dólar cederá terreno y el oro recuperará su atractivo relativo para los inversores que salieron en mayo. Si la tensión geopolÃtica en el Indo-PacÃfico escala — y hay razones estructurales para que asà sea — el Banco Popular de China intensificará sus compras. Y si la renta variable china pierde el impulso de mayo, el capital rotará de vuelta hacia el metal.
Ninguno de esos escenarios es garantÃa. Pero los tres tienen probabilidades no triviales, y los tres apuntan en la misma dirección para el oro. El enfriamiento de mayo en China no es el fin del ciclo alcista. Es la pausa que los mercados necesitan para que el siguiente tramo tenga bases más sólidas.
Los próximos dos trimestres serán el examen de la tesis alcista. Si los ETFs chinos retoman flujos positivos antes de que termine el tercer trimestre, el mercado global tendrá la confirmación de que mayo fue una consolidación técnica dentro de una tendencia estructural. Si las salidas se prolongan y la demanda de joyerÃa no recupera niveles mÃnimos de actividad, el precio enfrentará resistencias más serias para sostener los máximos actuales.
Lo que no cambia es la aritmética de fondo: los bancos centrales siguen comprando, la oferta minera no tiene capacidad de crecer al ritmo de la demanda de largo plazo, y la geopolÃtica global no muestra señales de normalización que reduzcan el atractivo del oro como activo de reserva. China puede enfriarse en mayo. El ciclo del oro no ha terminado.