
En Khavda, en el desierto salino del Rann de Kutch, Adani Green Energy opera ya 9,9 GW de capacidad solar y aspira a 30 GW para 2029. Con casi 60 millones de paneles solares sobre más de 500 kilómetros cuadrados, el proyecto es la mayor instalación de energÃa solar del mundo. Es también el telón de fondo de una contradicción que el sector renovable prefiere ignorar: en 2024, el carbón suministró casi tres cuartas partes de la electricidad de un paÃs que bate récords solares cada trimestre.
India cerró el ejercicio fiscal 2025-2026 con 154,24 GW de capacidad solar instalada, tras añadir 44,61 GW en un solo año, el mayor incremento anual de su historia. En Khavda, esa estadÃstica tiene forma fÃsica: robots autónomos que limpian los módulos sin consumir agua en una zona árida, y un sistema de baterÃas de 3,37 GWh que Adani presenta como el mayor en una única ubicación fuera de China.
La velocidad del despliegue es el dato más revelador. En una década, India ha pasado de proyectos piloto rurales a competir con China en la escala de sus megacomplejos. El analista Kingsmill Bond lo resume con una frase de precisión incómoda: China construyó sobre el carbón, India está construyendo sobre el sol. El problema es que ambas cosas son simultáneamente ciertas.
En 2024, el carbón suministró casi tres cuartas partes de la electricidad india, con las renovables cubriendo apenas el 20 por ciento de la generación. La Agencia Internacional de la EnergÃa advirtió que su crecimiento no bastará por sà solo para absorber el aumento de demanda previsto. Instalar capacidad solar récord y seguir operando centrales de carbón responde a la lógica de una economÃa que necesita más electricidad de la que cualquier fuente única puede garantizar.
Esa contradicción estructural responde a una dinámica precisa:
La transición no consiste en sustituir el carbón el dÃa que se instala un panel, sino en reducir su peso relativo mientras la demanda crece.
Un paÃs puede batir récords de capacidad solar y emitir más COâ‚‚ que el año anterior si su economÃa avanza más rápido que su parque renovable.
India se encuentra actualmente en ese punto exacto de tensión entre expansión renovable y dependencia fósil.
La respuesta a la intermitencia solar pasa por dos frentes: almacenamiento y redes. NTPC Renewable Energy ha licitado la instalación de un sistema de 300 MW y 1.200 MWh para su planta de Nokhra, en Rajastán, con una vida útil de 25 años, un mÃnimo de 10.000 ciclos y quince años de mantenimiento. No es una apuesta que dependa de subvenciones coyunturales: es un modelo de largo plazo para hacer viable la solar sin respaldo continuo de fósiles.
El Gobierno prevé elevar la capacidad de transmisión interregional de 120 GW a 168 GW antes de 2032, con una meta de 500 GW no fósiles en 2030. Sin esa red, los gigavatios generados en Khavda no llegan a las ciudades cuando se los necesita. El sol sobre el Rann de Kutch es un recurso; la lÃnea que lo transporta es la condición que lo convierte en electricidad real.
Fuente: papernest.es