“Desde su concepción, decidà estructurar la canción en un compás de 11/8. Esta métrica irregular es intencional; la utilizo para inyectar una tensión latente, para que quien la escuche sienta cómo desciende hacia esa exploración psicológica, sumergiéndose en una lucha directa contra lo insondable. Como siempre busco en este proyecto, la idea era materializar ese pensamiento sonoro a través del contraste: encontrar un punto de equilibrio entre la cualidad etérea de unas voces profundamente melódicas y la crudeza de ritmos muy marcados. Los solos de teclado y guitarra no son simples recursos técnicos; fueron invocados especÃficamente para causar incomodidad y tensión. QuerÃa que se pudiera vivir sonoramente esa batalla, el caos de una mente resistiendo, para finalmente desembocar en el sonido de una pelea perdida. Es una incursión hacia un terreno mucho más experimental. A nivel personal, ha sido inmensamente satisfactorio porque me permite mantener mi aversión a las etiquetas y salirme de los patrones de un género musical en particular, dejando que la obra forje su propia identidad y adquiera vida propia al ser escuchada”, comenta.
El tema cobró dimensiones insospechadas gracias a las colaboraciones de grandes talentos, la voz de Juli Guilleron, además de Natural Juandi invocando texturas como invitado en el solo de teclado del intermedio, y el regreso de David Bermúdez, quien aportó un gran solo de guitarra al final.
“Al igual que sucedió con ‘Segundo Acto’, mi intención con este lanzamiento no es entregar una moraleja ni una enseñanza. Busco que la canción funcione como una entidad sonora que cobra vida propia, permitiendo que el oyente experimente de primera mano ese conflicto interno que todos enfrentamos cuando sentimos que la realidad se nos sale de control. Dentro de esta exploración psicológica, utilizo la figura de la posesión como una metáfora existencial. Representa esa pérdida del control racional, esos momentos en los que nos dejamos arrastrar por emociones tan abrumadoras que sentimos que una voluntad ajena nos está reemplazando desde adentro. Este tema en particular, a diferencia de otras exploraciones sobre el dolor o la soledad, captura un umbral muy especÃfico: habla de ese instante exacto en el que contemplamos con horror cómo dejamos de ser nosotros mismos, el momento preciso en el que nuestra mente cede ante lo insondable y perdemos nuestra propia esencia”, enfatiza el artista colombiano.
El video de ‘Maremágnum’ de Sueños de un Tulpa tiene como intención llevar la narrativa visual un paso más allá. Tiene apoyo de la inteligencia artificial no solo como un recurso técnico, sino como una herramienta narrativa fundamental para otorgarle un contexto más profundo a la letra. Visualmente, invoca la estética del cine mudo de 1920. La pieza se construyó intercalando secuencias con esos clásicos carteles negros, donde se va revelando la letra de la canción como si fueran los ecos de una pesadilla. Incluso tiene subtÃtulos en inglés para darle el aura de una cinta antigua y olvidada que acaba de ser ‘restaurada’, haciendo que el video se convierta en una experiencia inmersiva e indispensable para apreciar la obra completa.