
Bogota, 27 de Agosto del 2026. – La inteligencia artificial ya encontró un lugar entre los útiles escolares. Además de cuadernos, libros y calculadoras, cada vez más estudiantes recurren a chatbots para comprender un tema difícil, encontrar ideas para un ensayo, revisar un texto, resolver ejercicios o preparar una presentación. Con el regreso a clases, Kaspersky explica cómo los padres pueden acompañar a sus hijos para que utilicen estas herramientas como apoyo para aprender, sin convertirlas en un sustituto de su propio trabajo. También destaca la importancia de enseñarles a comprobar la información, reconocer posibles errores y proteger los datos que comparten.
Las observaciones de Kaspersky muestran que el interés de los niños por la IA continúa creciendo a medida que estas tecnologías se vuelven más accesibles y se integran en las actividades cotidianas. De hecho, las herramientas de inteligencia artificial pasaron del sexto al tercer lugar entre las categorías más buscadas por niños en Google entre mayo de 2025 y abril de 2026. Aunque las plataformas de comunicación y los videojuegos continúan liderando las consultas, con el 19% y el 16%, respectivamente, los servicios de streaming redujeron su participación del 18% al 9% en un año, una señal de que los menores están destinando más tiempo a herramientas interactivas, de creación y aprendizaje.
Sin embargo, una respuesta bien redactada no siempre es una respuesta correcta. Los sistemas de IA pueden confundir hechos, inventar fuentes, generar imágenes engañosas o presentar información falsa con aparente seguridad. En este contexto, la alfabetización digital ya no consiste únicamente en saber buscar información: los niños también deben aprender a cuestionarla, contrastarla con fuentes confiables y evitar compartir datos personales o relacionados con su escuela.
Convertir la IA en un asistente, no en un sustituto de las tareas
Cuando un niño puede generar un ensayo completo o recibir en segundos la solución de un problema matemático, puede sentirse tentado a entregar el resultado sin comprenderlo. Esto puede ahorrar tiempo en el momento, pero impide que desarrolle precisamente las habilidades que la actividad busca fortalecer.
Los padres pueden acordar con sus hijos que la IA se utilice para explicar un concepto, proponer una estructura, aportar ejemplos o formular preguntas de práctica, pero no para realizar toda la tarea en su lugar. Por ejemplo, en vez de pedirle a un chatbot que “escriba mi ensayo”, el estudiante puede solicitarle que sugiera diferentes argumentos, explique términos desconocidos o identifique puntos débiles en un borrador que haya escrito por su cuenta. En el caso de un ejercicio matemático, puede pedir una explicación del procedimiento e intentar resolverlo nuevamente sin consultar la respuesta.
También es recomendable comparar el contenido generado por IA con libros de texto, apuntes de clase o fuentes educativas confiables. De esta manera, la herramienta se convierte en un punto de partida para analizar y aprender, y no simplemente en una forma de copiar una respuesta.
Explicarles que la IA no sabe qué es verdadero
Uno de los errores más comunes consiste en interpretar una respuesta generada por IA como si proviniera de un motor de búsqueda o de un experto. En realidad, un modelo de lenguaje construye sus respuestas prediciendo qué palabras tienen mayor probabilidad de aparecer juntas, a partir de los datos con los que fue entrenado.
Aunque el resultado puede ser correcto, el sistema también puede confundir hechos, inventar una fuente, mencionar un estudio que no existe o describir con seguridad un acontecimiento que nunca ocurrió. Estos errores se conocen como “alucinaciones” de la IA. Los padres pueden explicarles a sus hijos que una herramienta de inteligencia artificial no siempre distingue entre lo verdadero y lo falso. Cuando no cuenta con información suficiente, puede llenar los vacíos con una respuesta que suena convincente, pero que es incorrecta.
Por esta razón, los niños deben aprender una regla básica: cuanto más importante sea la pregunta, mayor debe ser el cuidado al verificar la respuesta.
Cinco preguntas para verificar la información generada por IA
Antes de copiar una respuesta en una tarea o asumir que una información es verdadera, los estudiantes pueden hacerse estas cinco preguntas:
Evitar que los niños compartan información personal
Los niños pueden percibir una conversación con un chatbot como una interacción privada e incluso llegar a considerarlo una especie de compañero de confianza. Esto puede llevarlos a compartir información sobre ellos mismos, su familia, su escuela o sus preocupaciones personales.
Los padres deben explicarles que las instrucciones y conversaciones ingresadas en estas plataformas pueden almacenarse y, dependiendo del servicio, utilizarse para mejorar o entrenar los sistemas de inteligencia artificial.
Por eso, los menores deben evitar compartir su nombre completo, dirección, número de teléfono, nombre de la escuela, contraseñas, documentos de identidad, datos bancarios, fotografías de entradas o cualquier otra información confidencial. La misma regla se aplica a los datos de otras personas. Los niños no deben subir fotografías, mensajes, trabajos escolares o documentos ajenos sin contar previamente con su autorización.
Proteger los dispositivos y fortalecer el pensamiento crítico
El pensamiento crítico es la principal defensa frente a la información engañosa generada por IA, pero debe complementarse con medidas básicas de seguridad digital.
Es recomendable activar la autenticación de dos factores en las cuentas de los niños y utilizar una contraseña segura y diferente para cada servicio. Las aplicaciones deben descargarse únicamente desde tiendas oficiales y mantenerse actualizadas. Además, una solución de seguridad confiable como Kaspersky Premium puede ayudar a detectar páginas de phishing, archivos maliciosos y otras amenazas en línea.
Los padres también pueden revisar las configuraciones de privacidad junto con sus hijos y comprobar cuánta información personal está visible para personas desconocidas. Para acercar a los niños a los conceptos básicos de la ciberseguridad, las familias pueden recurrir a herramientas educativas como el Abecedario de Ciberseguridad de Kaspersky, un libro gratuito y descargable que explica conceptos clave, hábitos de higiene digital y recomendaciones para evitar fraudes.
“La inteligencia artificial puede convertirse en una gran aliada del aprendizaje, siempre que los niños comprendan que no reemplaza su esfuerzo, su criterio ni el acompañamiento de los adultos. Más que prohibir estas herramientas, el reto para padres y educadores es enseñarles a utilizarlas con propósito: hacer mejores preguntas, verificar las respuestas, reconocer posibles errores y proteger la información que comparten. Guiarlos desde ahora les permitirá aprovechar los beneficios de la IA de forma segura, responsable y crítica”, comenta Carolina Mojica, gerente de Productos para el Consumidor para las regiones Norte y Sur de América Latina en Kaspersky.