
Bogotá, 28 de Agosto del 2026. – El mercado colombiano de crédito atraviesa una etapa de recuperación, pero las entidades financieras enfrentan el reto de encontrar el equilibrio entre ampliar el acceso, aumentar la rentabilidad de sus carteras y mantener una gestión responsable del riesgo. En el primer trimestre de 2026, las originaciones crecieron para la mayoría de los productos de crédito, mientras las entidades continuaron mostrando cautela en sus estrategias de otorgamiento.
En este escenario, la administración de las líneas de crédito adquiere una relevancia estratégica. Ya no se trata simplemente de decidir cuánto crédito ofrecer a un cliente, sino de determinar a quién, cuándo, cuánto y bajo qué condiciones hacerlo.
“El desafío de las entidades financieras está en pasar de decisiones generalizadas a estrategias cada vez más personalizadas. La analítica permite entender cómo puede reaccionar cada cliente ante una determinada oferta de crédito y, a partir de esa información, tomar decisiones que respondan tanto a sus necesidades como a los objetivos de la entidad”, afirmo Gilma Díaz, directora para la región Norte de Latam en FICO.
Del aumento de cupo a la optimización de cada decisión
Una de las oportunidades está en utilizar modelos de acción-efecto, que permiten estimar qué podría ocurrir si una entidad toma una determinada decisión sobre un cliente. Por ejemplo, antes de ofrecer un aumento de cupo, el análisis puede simular distintos escenarios y estimar su posible impacto sobre variables como el gasto, los saldos, los ingresos y las pérdidas.
La propuesta de FICO incorpora además analítica prescriptiva y optimización matemática para comparar múltiples escenarios y encontrar aquel que mejor responde a los objetivos de negocio. El concepto de “frontera eficiente” permite visualizar los intercambios entre crecimiento y riesgo, de manera que una entidad pueda identificar qué estrategia resulta más conveniente según sus metas de rentabilidad, las condiciones económicas y el perfil de su cartera.
Este tipo de herramientas cobra especial importancia en Colombia en un momento en el que el acceso al crédito está mejorando, pero todavía requiere una administración disciplinada. TransUnion señaló que durante el primer trimestre de 2026 las entidades comenzaron a mostrar una flexibilización gradual en algunos portafolios, al tiempo que mantenían estrategias medidas de gestión del riesgo. Esto plantea una oportunidad para que las instituciones financieras sean más precisas: no necesariamente otorgar más crédito a todos, sino identificar mejor dónde existe capacidad y disposición para utilizarlo responsablemente.
Una nueva manera de gestionar las líneas de crédito
La optimización también permite incorporar restricciones relacionadas con regulación, políticas internas y trato justo al consumidor dentro de los propios modelos de decisión.
El contexto colombiano refuerza la necesidad de este enfoque. A noviembre de 2025, la cartera de los establecimientos de crédito alcanzaba $754,9 billones, mientras que la Superfinanciera destacaba una recuperación del crédito y un mayor número de solicitudes aprobadas.
El futuro de la gestión crediticia, entonces, no parece estar únicamente en aprobar más o menos crédito, sino en tomar mejores decisiones para cada cliente. En un mercado donde las condiciones económicas cambian rápidamente y los consumidores tienen comportamientos cada vez más diversos, las entidades que logren combinar datos, inteligencia artificial, analítica prescriptiva y conocimiento del cliente podrán construir carteras más eficientes y resilientes.